LA PEDRIZA: UN LUGAR MÁGICO PARA LA GEOLOGÍA (VOL. II)

En este artículo me centraré exclusivamente en el granito Tipo la Pedriza. Su peculiar color rosado en determinadas zonas es debido a la oxidación del hierro que se encuentra en la biotita, un mineral filosilicatado (se lamina en hojas fácilmente) que se encuentra como uno de los componentes principales del granito, al igual que el cuarzo, feldespato potásico, plagioclasa y moscovita; en menor medida presenta cordierita; y como minerales secundarios puede aparecer clorita, epidota, rutilo, opacos y esfena  (Fig. 6) (Pérez González et al., 1990).

FIGURA 6. Detalle del leucogranito tipo la Pedriza. Se puede ver que el granito es de grano grueso y que está formado por los siguientes minerales: cuarzo, feldespato, biotita y en menor proporción moscovita. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 6. Detalle del leucogranito tipo la Pedriza. Se puede ver que el granito es de grano grueso y que está formado por los siguientes minerales: cuarzo, feldespato, biotita y en menor proporción moscovita. La Pedriza (Sierra de Guadarrama). Foto realizada por Aida Chaos Morán.

Los agentes geológicos externos como la meteorización y erosión han estado modelando diferencialmente el relieve de la Pedriza durante muchos millones de años, configurando las formas mayores y menores que se describen a continuación. Todas estas formas dependen de tres factores, que son la composición (depende de la minerología), textura (favorece o no la meteorización química) y la fisuración (a mayor fracturación, mayor será la permeabilidad secundaria, es decir, aumenta la capacidad de la roca para transmitir agua) (Pedraza Gilsanz et al., 1996).

Las formas mayores (Fig.7) características son los domos como el Yelmo, (Fig.8a) de forma campaniforme donde se aprecia el diaclasado curvilíneo por donde circulan las aguas meteóricas que producen la meteorización química de la roca. Si las diaclasas son verticales se formarán los crestones (Fig.8b) y el cruce entre las fracturas curvas y verticales da lugar a los berrocales.

FIGURA 7. Formas mayores. Pedriza posterior (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 7. Panorámica de las formas mayores desde la cima del Yelmo. Pedriza posterior (Sierra de Guadarrama).

El ensanchamiento de las discontinuidades debido a la constante alteración forma pedrizas o berrocales degradados (Fig. 7 y 8c), tors (de forma acastillada debido a la interacción entre diaclasas horizontales y verticales)(Fig. 8d) y lanchares (Fig.7 y 8e). Si la alteración continúa se genera una zona de arenización (grus o lehm) (Fig.8f) con algunos tors y bolos (Fig.8g). Finalmente, las navas, son depresiones excavadas en un macizo granítico que han sido ocupadas  por el agua (Fig.8h).

FIGURA 8. a) Domo campaniforme (Yelmo), b) crestas, c) pedrizas, d) tors (formas acastilladas), e) lanchares, f) lehm o arenización, g) bolos y h) nava (la Lagunilla). Pedriza (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 8. a) Domo campaniforme (Yelmo), b) crestas, c) pedrizas, d) tors (formas acastilladas), e) lanchares, f) lehm o arenización, g) bolos y h) nava (la Lagunilla). Pedriza (Sierra de Guadarrama). Fotos realizadas por Aida Chaos Morán.

Las formas graníticas menores han sido modeladas por la meteorización química, mecánica y la erosión principalmente de carácter eólico. A continuación se describen algunas de éstas:

La reacción del agua meteórica con la roca provoca una disgregación de los granos que forman el granito, generando lo que se denomina pilas o pilancones, (Fig. 9a) depresiones de sección más o menos circular. El material disgregado puede disolverse o bien ser expulsado cuando estas pilas se llenan de agua. A partir de estas formas se originan los aros de piedra como consecuencia de la precipitación de los productos meteorizados que han endurecido las paredes de los pilancones dando como resultado unos relieves circulares.

Marmitas de gigante, (Fig.9b) con una estructura muy similar a las pilas, pero éstas se encuentran en el lecho del río. Su formación es debida a la actuación de pequeñas piedras removidas por el flujo acuoso de forma helicoidal, redondeando de manera abrasiva las paredes de estas depresiones.

Formados por desagregados minerales debido a la humedad o al escurrimiento del agua por la pared se forman oquedades (alveolos) denominados tafonis (Fig.9c).

Los canales o acanaladuras (Fig.9d) se originan por el paso continuado del agua por el mismo lugar en paredes verticales; forman verdaderos regueros.

Los pavimentos (Fig.9e) son planos de poca pendiente que se encuentran bastante fracturados.

La paraestratificación  (Fig.9f) es debido al diaclasado horizontal, confiriendo a la roca una falsa apariencia de una roca estratificada.

Los extraplomos (Fig.9g) se generan por el desplome de bloques a partir de una diaclasa.

Las piedras caballeras (Fig.9h) son grandes rocas que se encuentran en equilibrio sobre otra roca que se llama pedestal.

La humedad y la temperatura generan fracturas en una roca que la separa en dos bloques con un cierto ángulo que basculan hasta conseguir su posición de equilibrio, esto se conoce como bloques separados (Fig.9i).

Los agrietamientos pseudopoligonales (Fig.9j) son grietas que forman un enrejado en las superficies endurecidas.

FIGURA 9. Imágenes de las formas menores de un relieve granítico. a) Pilancones, b) marmitas de gigante, c) tafonis, d) acanaladuras, e) pavimentos, f) paraestratificación, g) extraplomo, h) piedra caballera, i) bloques separados y j) agrietamientos pseudopoligonales. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 9. Imágenes de las formas menores de un relieve granítico. a) Pilancones, b) marmitas de gigante, c) tafonis, d) acanaladuras, e) pavimentos, f) paraestratificación, g) extraplomo, h) piedra caballera, i) bloques separados y j) agrietamientos pseudopoligonales. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

Los desprendimientos son procesos habituales en este entorno, así que voy a mencionar dos casos bastante evidentes: el desprendimiento de Peña Sirio y el Canto del Tolmo.

En abril de 1995, se produjo un proceso gravitacional que se escuchó en las inmediaciones del Refugio Giner. Este proceso fue inducido por el predominio de las diaclasas verticales y curvadas de Peña Sirio que junto con los efectos de la gravedad, el agua y la vegetación contribuyeron al despegue de una porción de roca que cayó ladera abajo. A su paso, dejó una serie de huellas que con el paso del tiempo se han ido borrando. Gracias a  estas señales se puede reconstruir la trayectoria del bloque caído. El bloque B, de 100 m³, se encontraba inicialmente en la base de Peña Sirio (posición 1)(Fig. 10), de ahí se desplazó hacia la posición 2, donde la roca muestra un desconchón de color más claro. El número 3, muestra la posición actual del bloque (Centeno y García Rodríguez, 2005).

FIGURA 10. Imagen que muestra la trayectoria de caída del bloque B situado inicialmente en la base de Peña Sirio.

FIGURA 10. Imagen que muestra la trayectoria de caída del bloque B situado inicialmente en la base de Peña Sirio. Días-Martínez y Rodríguez Aranda (2008). La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

Según Casiano de Prado (1864) el Canto del Tolmo tiene unas dimensiones de unos 17 m de altura, 73 m de circunferencia y 176 m³ de volumen lo que viene a ser un peso de unas 500 toneladas. Casiano advirtió una superficie con una coloración y forma diferente al resto de las caras de este bloque, lo que significa que tuvo que desprenderse de algún risco (Fig.11). Los riscos que se han propuesto para la posible posición inicial del Tolmo han sido: la Maza, situada al sur del Tolmo, el Pájaro, situado al norte y el Hueso, situado al norte al otro lado de la Dehesilla. Actualmente no se sabe a ciencia cierta de donde cayó este canto tan grande, pero lo que sí sabemos es que es un bloque emblemático de la Pedriza.

FIGURA 11. Peña del Tolmo. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 11. Peña del Tolmo. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

Para terminar de conformar este paisaje tan peculiar que ofrece la Pedriza, nos encontramos con cerros testigos (relieve residual debido a la resistencia frente a la erosión gracias a su composición litológica) como el de San Pedro (Fig.12),ubicado al NE de Manzanares el Real. Este cerro es un verdadero islote que quedó desligado de la vertiente sur de Guadarrama y que resalta sobre una zona llana que ha sido erosionada por los ríos a lo largo de muchos millones de años. Este monte isla ofrece una información valiosa para poder reconstruir la morfología primaria de la zona como saber el nivel general de donde procedía (Pedraza Gilsanz et al., 1996).

FIGURA 12. Embalse de Santillana en Manzanares el Real y al fondo a la izquierda el cerro de San Pedro. Sierra de Guadarrama.

FIGURA 12. Embalse de Santillana en Manzanares el Real y al fondo a la izquierda el cerro de San Pedro. Sierra de Guadarrama.

En cuanto a la vegetación y fauna, hablaré solo de unas pocas especias. En cuanto la primera, los arbustos más comunes son las jaras, arbitrariamente se pueden encontrar las siguientes especies arbóreas: pinos, madroños, enebros, tejos, acebos y rebollos (Fig.13).

arboles

FIGURA 13. Arbustos y árboles característicos de la Pedriza. a) Jara pringosa, b) pino silvestre, c) madroño, d) enebro, e) tejo, f) acebo y g) rebollo. Sierra de Guadarrama.

En la fauna se diferencia la avícola (buitre leonado, búho real, halcón peregrino y cuervo) y los mamíferos como la cabra montés, que fue una especie introducida en el parque (Fig.14).

FIGURA 14. Fauna común de la Pedriza. a) Buitre leonado, b) búho real, c) halcón peregrino, d) cuervo y e) cabra montés. Sierra de Guadarrama.

FIGURA 14. Fauna común de la Pedriza. a) Buitre leonado, b) búho real, c) halcón peregrino, d) cuervo y e) cabra montés. Sierra de Guadarrama.

Finalmente, para terminar con este artículo, relataré las leyendas que más me gustan acerca de la Pedriza.

Muchas son las historias de la “Cueva de la Mora” (Fig. 15) que se han contado a través del tiempo a lo largo y a lo ancho de la Península, debido a la ocupación musulmana. Gustavo Adolfo Bécquer encontró la inspiración en una leyenda que transcurrió en Fitero (Navarra); quizá hubo otra persona que halló su musa en los bellos parajes de la Pedriza, dejando volar su imaginación para dejarnos esta bella pero triste historia de amor.

FIGURA 15. En el centro de la imagen se ve un árbol, ahí es donde se encuentra la entrada a la cueva. La Pedriza anterior (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 15. En el centro de la imagen se ve un árbol, ahí es donde se encuentra la entrada a la cueva. La Pedriza anterior (Sierra de Guadarrama).

Una bella muchacha, hija de un rico musulmán, cometió el error de enamorarse incondicionalmente de un joven cristiano. Sus padres, aterrorizados por este fatal acontecimiento, decidieron aislar a la joven en una cueva de difícil acceso. Transcurrieron los años y jamás se volvió a saber del caballero cristiano. Los lugareños cuentan que, de vez en cuando, el alma de la joven despechada vaga entre los riscos del lugar.

Uno de los riscos más emblemáticos de este parque regional es el Cancho de los Muertos o como se le conocía antiguamente Riscos del Camposanto (Fig. 16) que durante el Siglo XIX sirvió de refugio para los bandoleros. Una banda conocida como “Los Peseteros”, liderada por Pablo Santos, decidió secuestrar a una joven que provenía de una familia adinerada y así poder pedir un rescate a cambio de su vida. En un momento dado, el jefe de la banda tiene que irse, y deja a la linda muchacha a cargo de sus secuaces. Éstos, abrumados por la belleza de la joven y aprovechando el vacío de poder, empezaron a pelearse para intentar abusar de ella. Uno de ellos mató al otro, y al regresar el jefe, quiso impartir justicia, arrojando al asesino al vacío desde la cumbre del risco. Pero en el último momento, el bandolero agarró a su jefe por una pierna y cayeron los dos por el precipicio, estampándose contra el suelo de la base. Esto causa estragos entre los bandoleros y huyen despavoridos olvidándose de la secuestrada. La bella chica, aprovecha estos momentos de confusión y huye, seguramente desorientada, pero por fortuna se encuentra con un pastor, “el Mierlo”, que la ayuda a salir de la Pedriza y la acompaña hasta su casa en el centro de Madrid. La familia se siente tan agradecida por el regreso de su hija, que le ofrece a Mierlo todo tipo de compensaciones, pero él no quiere nada, sólo desea volver con sus cabras a su amada Pedriza.

FIGURA 16.  Cancho de los Muertos o Riscos de Camposanto. La Pedriza posterior (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 16. Cancho de los Muertos o Riscos de Camposanto. La Pedriza posterior (Sierra de Guadarrama).

Se comenta que antaño existió una fuerte rivalidad entre la Pedriza anterior y posterior. Estas disputas hicieron emerger una guerra entre ellas y llevando a la batalla los riscos pertenecientes a cada bando. La Pedriza Posterior libró la guerra con la ayuda de los Guerreros y con el apoyo de las Torres. Para conmemorar su victoria erigió la Peña de la Bota. Pasaron muchos años y la Pedriza Anterior decidió ir a por la segunda batalla, saliendo victoriosa. Para conmemorar dicho triunfo, erigió el Yelmo, con el que podía visualizar sus dominios. Finalmente, para que no volviese a haber disputas entre ambos bandos, se puso una piedra en el límite de ambos dominios a la que se llamó el Canto del Tolmo y tomando como guardián al Centinela, encargado de mantener la paz.

Agradecimientos

Aida Chaos Morán que gracias a sus fotos he podido terminar de ilustrar este artículo con imágenes.

Referencias

Bernaldo de Quirós, C. (1923). La Pedriza del Real de Manzanares. Desnivel. 174 pp.

Centeno, J.D. y García Rodríguez, M. (2005). El papel de los procesos gravitacionales en los relieves graníticos: el derrumbe de Peña Sirio (Pedriza de Manzanares, Madrid). Universidad Alfonso X El Sabio. Escuela Politécnica Superior. Revista de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Volumen III, 18 p.

Días-Martínez, E. y Rodríguez Aranda, J.P. (2008). Itinerarios geológicos en la Comunidad de Madrid. Instituto Geológico y Minero de España. Madrid. 192 p.

Luengo, V. (2004). GUADARRAMA: MONTAÑAS DE LUZ. Desnivel. 157 pp.

Pedraza Gilsanz, J., Carrasco González, R. M., Díez Herrero, A., Martín Duque, J. F., Martín Ridaura, A., Sanz Santos, M. A. (1996). GEOMORFOLOGÍA. Principios, Métodos y Aplicaciones. Rueda. 413 pp.

Pérez González, A., Ruíz García, C, y Rodríguez Fernández, L. R. (1990). Torrelaguna, Hoja 509, 19-20. Escala 1:50.000. I.G.M.E.

Pérez-Soba, C., Reyes, J. & Villaseca, C. (2001): El leucogranito de La Pedriza: un caso de criptozonación y fraccionamiento extremo en la Sierra de Guadarrama. En: Actas III Congreso Ibérico de Geoquímica  (M. Lago, E. Arranz y e. Gale, Eds.), 405-409.

Pérez-Soba, C. & Villaseca, C. (2010). Petrogenesis of highly fractionated I-type peraluminous granites: La Pedriza pluton (Spanish Central System). Geologica Acta, Vol. 8 Nº 2, 131-149.

Prado, C. (1864). Descripción física y geológica de la Provincia de Madrid. Imprenta Nacional. 84 pp.

Villaseca, C. & Pérez-Soba, C. (1989). Fenómenos de alcalinización en granitoides hercínicos de la Sierra de Guadarrama (Sistema Central). Cuaderno Lab. Xeolóxico de Laxe. Vol: 14 pp. 201-212.

Villaseca, C., Barbero, L. & Rogers, G. (1998): Crustal origin of Hercynian peraluminous granitic batholiths of central Spain: petrological, geochemical and isotopic (Sr, Nd) constraints. Lithos, 43: 55-79.

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