LA PEDRIZA: UN LUGAR MÁGICO PARA LA GEOLOGÍA (VOL. I)

Casiano de Prado (Fig.1a) en 1862 halló en el Cerro de San Isidro un yacimiento correspondiente al Paleolítico; este descubrimiento quedó plasmado en su libro (Prado, 1864). A partir de este momento, la Sierra de Guadarrama empezó a suscitar un alto interés para los geólogos y naturalistas de la época. Fueron varios discípulos los que continuaron estudiando estas montañas, pero el verdadero impulsor acerca del conocimiento de la Sierra fue Francisco Giner de los Ríos (Fig.1b). Asimismo, Constancio Bernaldo de Quirós (Fig.1c), discípulo de Giner de los Ríos, fue el mayor contribuyente al conocimiento de la Sierra (Luengo, 2004). Todos estos pioneros, y otros que no se citan en este artículo, han contribuido activamente al conocimiento científico de estas montañas, las cuales, hoy en día siguen albergando numerosas incógnitas esperando ser desveladas.

FIGURA 1. a) Casiano de Prado, b) Francisco Giner de los Ríos and c) Constancio Bernardo de Quirós (Luengo, 2004)

FIGURA 1. a) Casiano de Prado, b) Francisco Giner de los Ríos and c) Constancio Bernaldo de Quirós (Luengo, 2004)

Etimológicamente hablando, el nombre “Pedriza”, hace referencia a una zona pedregosa. Esta palabra proviene del nombre “piedra”, la cual deriva del latín “petra”. Este lugar ha tomado dicho nombre debido a la abundancia de bloques y formaciones rocosas que se hallan en él.

La Pedriza, plutón granítico con una extensión de 32 Km², se encuentra formando parte del batolito del Sistema Central, más concretamente en la Sierra de Guadarrama, ubicada en la Cuenca Alta del río Manzanares en el municipio de Manzanares del Real al NO de Madrid (España) (Fig. 2a, b y c).

FIGURA 2. a) Mapa geológico de la parte oriental del Sistema Central español que muestra la distribución de los plutones de los granitos tipo S e I y la localización de los dos cuerpos (oriental y occidental) del plutón de la Pedriza, b) distribución de las cuatro unidades que conforman el plutón de la Pedriza. c) Una sección W-E que muestra el emplazamiento de los pulsos de magma en las rocas metamórficas y graníticas. La unidad G4, la más fraccionda, podría ser el primer pulso de granito como suele pasar en plutones altamente silicatados donde el magma se encuentra más fraccionado y es rico en volátiles.(Pérez-Soba & Villaseca, 2010)

FIGURA 2. a) Mapa geológico de la parte oriental del Sistema Central español que muestra la distribución de los plutones de los granitos tipo S e I y la localización de los dos cuerpos (oriental y occidental) del plutón de la Pedriza, b) distribución de las cuatro unidades que conforman el plutón de la Pedriza. c) Una sección W-E que muestra el emplazamiento de los pulsos de magma en las rocas metamórficas y graníticas. La unidad G4, la más fraccionda, podría ser el primer pulso de granito como suele pasar en plutones altamente silicatados donde el magma se encuentra más fraccionado y es rico en volátiles.(Pérez-Soba & Villaseca, 2010)

Se encuentra dividida en tres zonas, que fueron definidas por primera vez por Casiano de Prado (Prado, 1864): Alcornocal, Pedriza Anterior y Pedriza Posterior. Esta compartimentación es la que ha usado Constancio Bernardo de Quirós para sus estudios, y es la que actualmente se encuentra en vigor (Fig.3).

FIGURA 3. Panorámica de Cuerda Larga, de la Pedriza anterior y posterior desde el collado de Quebrantah erraduras. Días-Martínez y Rodríguez Aranda (2008).

FIGURA 3. Panorámica de Cuerda Larga, de la Pedriza anterior y posterior desde el collado de Quebrantaherraduras. Días-Martínez y Rodríguez Aranda (2008).

– El Alcornocal, se extiende desde el pueblo de Manzanares el Real (907 m) hasta la peña del Yelmo o Diezmo (1.717 m). Su nombre se debe a que antaño esta zona estuvo cubierta de alcornocales hoy en día inexistentes (Bernaldo de Quirós, 1923).

-La Pedriza Anterior, abarca desde el risco del Yelmo hasta la Vaguada de la Dehesilla (1.258 m). Las morfologías representativas de esta zona son los tors y lanchares, berrocales y estructuras dómicas; predominan las formas redondeadas.

-La Pedriza Posterior, la de mayor extensión, abarca desde la Vaguada de la Dehesilla hasta las Torres (2.029 m). Se caracteriza por la presencia de crestas y crestones; domina una morfología de carácter abrupto.

Esta gran masa granítica, configurada hace más de 300 Ma. se asienta sobre un sustrato pizarroso (gneises, mármoles y esquistos), las más antiguas, sometidas a procesos metamórficos durante la Era Paleozoica y Mesozoica (desde los 500 hasta los 66 Ma.). La Península Ibérica, formaba parte de un supercontinente llamado Gondwana en el que se produjo la sedimentación en el fondo marino de rocas sedimentarias como las pizarras y cuarcitas, las cuales sufrieron un metamorfismo de carácter débil durante la Era Ordovícica y Silúrica. Los granitos descritos en este artículo, se formaron durante el Carbonífero (entre 360 y 300 Ma). Durante este tiempo la orogenia Varisca o Hercínica levantó y modeló el relieve, obligando al mar a retirarse. Los agentes meteóricos y los procesos erosivos estuvieron modelando estas montañas durante 250 Ma aproximadamente hasta que en el Periodo Cretácico (desde 145 hasta los 65 Ma), tanto Madrid como Segovia, se quedaron prácticamente planas (llanuras) y fueron invadidas por el mar (la Pedriza quedó como un islote, y a ambos lados de la misma se formaron las cuencas de sedimentación dando lugar a los carbonatos que hoy en día se localizan en los bordes de La Pedriza). En el Cretácico final, se depositaron arenas y carbonatos (calizas y dolomías) en este mar tropical. Posteriormente, todas estas capas fueron plegadas y fracturadas durante la orogenia Alpina configurando el actual Sistema Central.

El plutón de la Pedriza proviene de un  magmatismo asociado a colisión continental, es decir, el magmatismo se inicia una vez terminada la colisión. El magma se origina debido a un engrosamiento cortical; esto supone un peso excesivo en la corteza y empieza a hundirse lentamente (subducción) donde alcanza temperaturas lo suficientemente elevadas para que la corteza empiece a fundirse y así se forma el consiguiente magma. Este fundido, es de carácter peralumínico (Villaseca et al., 1998), ya que viene de la fusión de rocas sedimentarias que contienen minerales ricos en aluminio como las biotitas, moscovitas, cordieritas, circones, etc. Todas estas características ayudan a definir un magmatismo de tipo S.

En todo estudio siempre hay contradicciones, y según Pérez-Soba et al. (2001), en el sector central de la Pedriza el magmatismo es de tipo I (Fig. 2b). Es decir, en las zonas marginales del batolito el magmatismo es de tipo S, con rocas que tienen bastante biotita como mineral principal, como granodioritas y monzogranitos, según se avanza a la zona interna del plutón, la cantidad de biotita (máfico; hace referencia al color oscuro del mineral y de su composición ferro-magnesiana) disminuye y se pasa a llamar leucogranito (leuco=prefijo de raíz griega que significa blanco).

En definitiva lo que estamos viendo es que ambas series empiezan a formarse a partir de un mismo magma, pero con la diferenciación magmática; según empieza el fundido a ascender, comienza a cambiar su composición y se va produciendo lo que se conoce como cristalización fraccionada (serie de Bowen). En este momento empiezan a cristalizar los primeros minerales de alta Tª, olivino, hasta llegar a la biotita, mineral de baja Tª. Este fundido ascendente y muy caliente va derritiendo las rocas que se encuentra a su paso, así que va involucrando material ajeno a su composición primaria, esto se conoce como asimilación magmática. Este proceso genera una mezcla de magmas, con lo que se obtiene un fundido con una composición diferente al primigenio.

Como ilustra Pérez-Soba & Villaseca (2010) en la Fig.2c, el plutón granítico se ha formado por varios pulsos magmáticos. Esto también contribuye al cambio de la composición del cuerpo magmático cuando es alcanzado por otro, produciéndose una recarga de la cámara magmática y obteniendo una mezcla de magmas. Por lo tanto, La Pedriza es un ejemplo de intrusión con zonado normal donde se aprecia cómo cada pulso intruye en el anterior y cómo son los consiguientes contactos netos entre ellos.

Este complejo plutónico que se encuentra constituido en las zonas marginales por adamellitas porfidias o monzogranitos de tipo Sierra del Francés presentando una textura fluidal (indica en qué dirección se desplazaban los minerales dentro del magma), es el más antiguo; según se avanza hacia el interior aparecen adamellitas porfídicas con cordierita de tipo Los Palancares, y finalmente el granito leucocrático (tipo la Pedriza) que intruye a los dos anteriores (Pérez González et al., 1990). Las adamellitas presentan características petrográficas similares al tipo La Pedriza (granito biotítico de grano grueso) pero sus diferencias radican en la mineralogía. En las primeras hay una mayor abundancia de biotita y plagioclasa en comparación con el granito leucocrático, donde abunda el cuarzo y el feldespato potásico, mientras que el contenido de biotita decrece.

Los filones originados por la intrusión de un magma a través de fracturas, son cuerpos tabulares o laminares de espesor variable que cortan la estructura de las rocas encajantes. Éstas se ven muy bien en la Charca verde, donde se observan enjambres de diques basálticos (microgabros) paralelos entre sí cortando al leucogranito (Fig.4).

FIGURA 4. Enjambre de diques paralelos de composición basáltica. Charca Verde (la Pedriza).

FIGURA 4. Enjambre de diques paralelos de composición basáltica. Charca Verde (la Pedriza).

El hecho de que los contactos entre los diques basálticos y el leucogranito sean rectos es debido a que la roca granítica se encontraba relativamente fría, por lo que demuestra un comportamiento rígido y es susceptible de fracturación. Por estas diaclasas asciende el magma y se emplaza el basalto (Fig.4).

Los diques félsicos son bastantes numerosos en la vasta extensión que conforma este parque. Tienen la misma composición que un granito, es decir, cuarzo, feldespato y biotita  pero con un tamaño de grano muy pequeño, no apreciable a simple vista (Fig. 5). Estas estructuras indican un emplazamiento de la intrusión a baja temperatura (<300ºC) (epizona) y cerca de la superficie entre 1 y 6 Km de profundidad.

FIGURA 5. Dique aplítico que presenta un contacto neto con el granito. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

FIGURA 5. Dique aplítico que presenta un contacto neto con el granito. La Pedriza (Sierra de Guadarrama).

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